miércoles, 13 de agosto de 2008

Bienaventurados los que no esperan nada porque no seran defraudados

Llegamos a Pekín como reyes de Europa, de Wimblendom, de Italia y de Francia, con resaca de todas esas aventuras de las que salimos victoriosos, y como aun nos sabia a poco, a nuestra llegada a oriente, un tal Samuel Sánchez y otro al que todos llaman “Pirri”, nos regalaron dos chapas y la ilusión de pensar que podríamos ganarlo todo, una vez mas. Pero la ilusión, no es mas que la distorsión de aquello que percibimos por los sentidos, un engaño, quiza producido por la alteración de nuestra conciencia tras tantas celebraciones seguidas. Y ahora después de cinco días de olimpismo, veo algo mas que esas dos medallas de oro y bronce, veo a una ciclista presuntamente dopada, a un Contador exhausto que se quedo a las puertas junto con la Judoka Leire Iglesias y el piragüista Elosegui. Robredo y Nadal fuera del dobles, la Ñ pasando apuros como en balonmano o Waterpolo y en hockey hierba marcando a 6 segundos del final... Diréis que veo el vaso medio vacío, que remontamos, que Rafa esta en cuartos, que aun queda el atletismo. Es cierto, pero no quiero apuntarme al carro de la euforia, del podemos (con todo), del patriotismo exaltado. Creo que es hora de pegar los pies al suelo, y volver a valorar nuestras posibilidades en su justa medida, que si realmente estos chicos son una generación de oro, tendremos tiempo de ponerles la corona... Cuando ganemos.

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